El déficit de alguno de los minerales en el cuerpo suele ir acompañado de síntomas como desánimo, debilidad, depresión, cansancio físico, somnolencia, palidez en la piel, insomnio, estreñimiento, pérdida de peso, exceso de apetito, problemas de infertilidad, problemas de impotencia, nerviosismo, problemas de hipertensión, alergias, uñas débiles, piel demasiado seca, estrés, acné, bronquitis, anginas, artrosis, reuma, colesterol, diabetes, etc.